Andrej Plenković, primer ministro de Croacia, en el Congreso del Partido Popular Europeo en 2017. Fuente: Partido Popular Europeo. Bajo CC BY 2.0. No es ningún secreto que Croacia, país balcánico de unos cuatro millones de habitantes, está afrontando una crisis política –que debe combinar con la reciente entrada en el euro– y que la división de poderes puede fracturar la vida sociopolítica del país. Conviene echar un vistazo a los frentes abiertos que tiene Zagreb y por qué se ha llegado a la situación actual de crispación.
Las pasadas elecciones del 17 de abril de 2024 han dejado un panorama político marcado por la disputa judicial. Si bien la contienda electoral sigue decantándose a favor de Unión Democrática Croata (HDZ), principal partido de centro-derecha y artífice del nacionalismo croata, que ganó con 61 escaños, tuvo que verse perdiendo terreno frente al Partido Socialdemócrata de Croacia (SDP).
El SDP ganó dos escaños, situándose en 42 y abocando a que el propio HDZ llegue a acuerdos con otras formaciones de derecha populista como los Soberanistas Croatas o el Movimiento Patriota. Estos pactos proporcionan una cómoda mayoría absoluta, situando a HDZ en 85 escaños, 10 más que el mínimo requerido.
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