La historia del movimiento ustacha en Croacia todavía condiciona la orientación ideológica de grupos políticos en el país. Fuente: US Holocaust Museum. Durante la primera mitad del siglo XX, la historia en los Balcanes se movía a base de disparos. Del asesinato del archiduque Francisco Fernando al del Rey de Yugoslavia, Alejandro I. Los magnicidios fueron propios de este periodo en Occidente y lo verdaderamente relevante fueron las consecuencias de aquellos actos, claves, algunos de ellos, para la comprensión de la historia del movimiento ustacha.
En junio de 1928, durante una sesión de la Asamblea Nacional del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, uno de los diputados del Partido Radical Serbio, Puniša Račić, sacó su revólver y disparó contra la bancada del Partido Campesino Croata (HSS). El resultado de aquello daría pie a una crisis política en el joven Estado balcánico, cuyas consecuencias serían la primera muerte de Yugoslavia.
El destinatario principal de la bala de Račić fue Stjepan Radić, líder del principal partido nacionalista croata, que se había erigido como el contrapeso a la hegemonía serbia del Estado recién creado. El impacto de aquel suceso justificaría el rechazo mayoritario del pueblo croata a la idea de unir
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