La política francesa se caldea con las críticas políticas a La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon a un año de celebrarse las elecciones presidenciales. Fuente: Depositphotos El jueves 12 de febrero, la eurodiputada Rima Hassan daba una charla en Science Po Lyon, universidad situada al otro lado del Ródano, frente a la céntrica estación de Lyon-Perrache. A dos ríos de distancia y de camino al acto, un encuentro fortuito entre neofascistas y antifascistas acabó en desgracia.
Una reyerta que se desencadenó cuando ambos grupos se encontraron terminó con un militante del grupo identitario neofascista Allobroges Bourgoin –que había pasado por l’Action Française– “pateado” por varias personas y en estado vegetativo. A última hora del sábado, Quentin Deranque fallecía a causa de una conmoción cerebral. A raíz de ello, la tensión en Francia se ha elevado.
La muerte del militante se produce en un contexto de polarización creciente desde hace años, que en estas semanas ha cristalizado en una línea discursiva que, lejos de ser anecdótica, se está convirtiendo en un mantra: "la extrema izquierda mata". Pero, para quienes emiten este mensaje, ¿a quién se refieren exactamente con "la extrema izquierda"? El Gobierno ha respondido sin dejar lugar a dudas.
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