El poder de la familia Kadírov en Chechenia se sustenta en dos pilares: el uso de la fuerza y su lealtad a Rusia y a Vladímir Putin. Fuente: Kremlin.ru - bajo CC BY 4.0 Las cada vez más infrecuentes apariciones públicas del líder de la República de Chechenia, Ramzán Kadírov, han alimentado los rumores sobre una posible enfermedad. En una de sus últimas apariciones políticas se le vio con bastón, algo poco habitual en un dirigente de 49 años con perfil militar.
Medios ucranianos y rusos disidentes, basándose en fuentes de la inteligencia ucraniana, apuntan a una necrosis pancreática. Su equipo y el gobierno regional han respondido a esta información con mensajes muy ambiguos que no confirman ni desmienten la enfermedad. En mayo de 2025, el propio Kadírov desveló su deseo de ser relevado del cargo.
Desde el fin del último conflicto armado en Chechenia, Kadírov ha sido un actor clave en la estabilidad de la región, aunque también ha sido objeto de numerosas denuncias por vulneraciones de los derechos humanos.
Su estado de salud empuja a Chechenia a las puertas del abismo. En un hipotético vacío de poder, la correlación de fuerzas que mantiene el equilibro en la república
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