Ramzán Kadírov ha dominado la política de Chechenia durante años, pero su posible enfermedad abre el debate sobre quién puede sucederle. La idiosincrasia de Chechenia se configura en el marco de una amplia autonomía respecto a Moscú en lo que se refiere a política interior y, en parte, exterior. Grozni ha instaurado un sistema legal paralelo al establecido en Rusia, basado en una interpretación de la sharía. Allí es obligatorio, por ejemplo, el uso del hiyab en espacios públicos, pese a que Rusia es, según su Constitución, un Estado laico.
La autonomía que Vladimir Putin concede a Ramzán Kadírov se manifiesta también en una clara autogestión de la política exterior de la República. Sirva como ejemplo la buena sintonía entre Kadírov y el presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíyev.
El pasado mes de diciembre, el líder checheno se permitía felicitar públicamente al azerí por su cumpleaños en un contexto de máxima tensión diplomática entre Rusia y el país caucásico tras el derribo de un vuelo comercial de Azerbaijan Airlines sobre suelo ruso.
La libertad de la que disfruta no es solo política: Chechenia es una de las regiones rusas que más financiación recibe de Moscú, sobre todo en forma de
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