Las declaraciones de Bart De Wever sobre Rusia reflejan que Europa no tiene claro cómo afrontar un posible fin de la guerra de Ucrania. Fuente: OSCE Special Monitoring Mission to Ukraine - bajo CC BY 2.0 Las recientes declaraciones del primer ministro belga, Bart De Wever, han reabierto un debate que lleva tiempo latente pero que rara vez se expresa con claridad en público. Su planteamiento es directo: Europa debe explorar un acuerdo con Rusia para poner fin a la guerra en Ucrania, incluso si ello implica una normalización gradual de relaciones a largo plazo y la recuperación del acceso a energía barata.
Más allá de la polémica suscitada, lo relevante no es tanto el contenido de la propuesta, sino que revela una creciente incomodidad estratégica en varias capitales europeas. Bart De Wever ha verbalizado lo que, según él mismo sugiere, muchos líderes reconocen en privado.
La cuestión es si ese malestar refleja un cambio real de enfoque o simplemente la aparición de fisuras en una estrategia que, cuatro años después del inicio de la guerra, sigue sin un horizonte claro.
La posición europea ha estado marcada por tres pilares: apoyo político, económico y militar a Ucrania; intento
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