Tras más de tres años de guerra entre Ucrania y Rusia, parece que solo Estados Unidos ha obtenido un rédito estratégico de la contienda. Fuente: President Of Ukraine - bajo CC0 1.0 A estas alturas resulta cada vez más evidente que los grandes perdedores de la guerra serán Europa, Ucrania y Rusia, mientras que el gran vencedor será Estados Unidos. Tras más de tres años y medio de conflicto, ninguno de los tres primeros actores implicados ha logrado una victoria clara, pero todos acumulan costes políticos, económicos y sociales de enorme magnitud.
Europa sufre el encarecimiento de la energía, el vaciamiento de sus arsenales y la dependencia creciente de Estados Unidos. Rusia no ha conseguido transformar sus avances militares en un éxito estratégico, mientras su economía se debilita y el desgaste se multiplica. Ucrania resiste en el frente, pero a un precio insostenible: sin hombres suficientes, sin recursos estables y con una sociedad exhausta.
El único que parece beneficiarse directamente es Estados Unidos, que aprovecha la coyuntura para reforzar su industria militar y trasladar a los europeos la carga del esfuerzo bélico. La paradoja es que Washington mantiene un compromiso limitado, mientras las consecuencias más graves se concentran en el
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