El ataque de Estados Unidos a Venezuela pone de relieve la sumisión de Unión Europea ante Washington, así como su creciente irrelevancia global y su falta de visión estratégica. Fuente: Depositphotos Las reacciones europeas a la intervención de Estados Unidos en Venezuela han puesto de manifiesto, una vez más, la profunda incapacidad de Europa para articular una posición estratégica autónoma ante una acción militar unilateral de su principal aliado. Lejos de una respuesta coherente, la Unión Europea ha oscilado entre la ambigüedad diplomática, el alineamiento político implícito y el silencio incómodo.
Europa ante el ataque a Venezuela
La Alta Representante, Kaja Kallas, se limitó a subrayar que Bruselas estaba “monitorizando de cerca la situación”, reiterando lugares comunes sobre la falta de legitimidad de Nicolás Maduro y la necesidad de respetar el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas.
Un posicionamiento deliberadamente neutro en la forma, que evita pronunciarse de manera clara sobre la legalidad de la intervención estadounidense y el uso de la fuerza, reduciendo el papel europeo al de mero observador preocupado.
El presidente francés, Emmanuel Macron, fue más lejos en el plano político, celebrando abiertamente la caída del régimen de Maduro y calificando los hechos como la
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