Haití bajo Trump: Erik Prince y el regreso de la externalización de la guerra
La administración Trump evita intervenir militarmente en Haití, pero Erik Prince y su empresa Vectus Global sí están dispuestos a hacerlo.
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La administración Trump evita intervenir militarmente en Haití, pero Erik Prince y su empresa Vectus Global sí están dispuestos a hacerlo.
La comunidad internacional no sabe —o no quiere— enfrentar la crisis política y el colapso humanitario que arrastra Haití desde hace años.
Mientras Haití se deshace en una crisis interna, las pandillas consolidan su poder en la capital y buscan entrar en la arena política.
El crimen organizado controla buena parte de Haití, especialmente la capital, Puerto Príncipe, agudizando aun más la crisis que atraviesa.
Los migrantes haitianos han sido foco de demonización por parte del trumpismo y otros sectores en Estados Unidos.
El nuevo gobierno de Haití deberá organizar elecciones en medio de un entorno caótico caracterizado por la agitación política y social.
El auge de las bandas criminales, la ausencia de convocatoria de elecciones y la posible intervención extranjera agravan el caos en Haití.
La fuerza internacional en Haití tendrá la ardua tarea de estabilizar un país sumido en una profunda crisis social, económica y política.
La construcción de un canal de riego en el río Masacre ha originado una disputa diplomática entre Haití y la República Dominicana.
La identidad nacional de República Dominicana se edifica sobre la confrontación con Haití y los temores de la “invasión silenciosa” haitiana.
La crisis que atraviesa Haití en la actualidad tiene su origen en los problemas estructurales presentes en el país desde la era colonial.
La profunda inestabilidad política, económica y social que atraviesa Haití se remonta en la práctica al momento de su independencia.