Perspectiva postcolonial para el Haití contemporáneo
Por Antonio Jesus Pinto Tortosa·
El barrio de Bel Air de Puerto Príncipe, capital de Haití, tras el fuerte terremoto que sufrió el país en 2010. Fuente: Marcello Casal Jr/ABr - bajo CC
En un texto anterior me refería a la crisis actual del Estado haitiano e intentaba explicar la concatenación de acontecimientos que ha conducido hasta la situación presente. Una vez dado ese primer paso, me parece necesario explorar las constantes históricas que se manifiestan aún en la configuración institucional haitiana actual, y que sin duda alguna son la consecuencia de los vicios de la era colonial heredados por el Haití postcolonial. Para empezar, partiré del análisis de la estructura económica del país, que apenas ha experimentado variaciones significativas desde la independencia, en 1804.
La emancipación de los esclavos entonces, fraguada por Toussaint Louverture y culminada por Jean-Jacques Dessalines, acabó con el sistema de plantación controlado por los grandes hacendados franceses, conocidos como grands blancs. Ello significó la división de aquellos grandes lotes de tierras en pequeñas parcelas, distribuidas entre los antiguos campesinos pobres, que podrían dedicarse en adelante al cultivo de productos rentables para proporcionar un ingreso económico mínimo, capaz de garantizar la subsistencia.