Miembros del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), uno de los grupos más representativos del pueblo kurdo. Fuente: Kurdishstruggle - bajo CC BY 2.0 La nación sin Estado más grande del mundo. La existencia del pueblo kurdo es de vital importancia para entender las dinámicas de todo Oriente Medio, una región marcada por conflictos y la existencia de países con pretensiones de hegemonía étnica, ya sean árabes, persas o turcos. De forma esporádica, los medios nos recuerdan su existencia, pero, a menudo, como actores pasivos sujetos a la represión o encuadrados en conflictos más amplios como la guerra de Siria o la lucha contra el Daesh.
Al pueblo kurdo le une una historia milenaria de resistencia entre los montes Taurus y Zagros, que se ejemplifica en el dicho popular que afirma que “los únicos amigos de los kurdos son las montañas”. Una resistencia que, durante décadas, puede explicarse como una lucha por el simple hecho de existir como nación ante los embates de potencias imperialistas o de las políticas de homogeneización étnica de los Estados en los que se asientan.
Su territorio y sus 40 millones de habitantes viven hoy encuadrados dentro de los Estados de Turquía, Siria, Irak
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