La familia Barzani, figura clave en el nacionalismo kurdo, ha concentrado un gran poder en el Gobierno Regional del Kurdistán iraquí. Fuente: Masoud Barzani Con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en pleno proceso de desarme y disolución, la ofensiva del gobierno sirio para poner fin a la autonomía kurda y en el contexto de la guerra con Irán, donde los kurdos vuelven a desempeñar un papel relevante, el Gobierno Regional del Kurdistán (KRG), en Irak, se consolida aún más como el proyecto político kurdo más estable y como un actor geopolítico clave en la región.
Con instituciones propias, un territorio definido y relaciones internacionales sólidas, los kurdos encuentran en Irak el ejemplo más tangible de sus aspiraciones de autogobierno.
Sin embargo, también muestra profundas contradicciones, además de no contar con un respaldo mayoritario entre el conjunto de los kurdos. Lejos de representar una ruptura con las dinámicas tradicionales de poder en la región, el KRG reproduce las mismas estructuras de clientelismo, de concentración del poder en pocas manos y de dependencia externa.
Los Barzani, una de las familias históricas más influyentes del Kurdistán y con un papel central en sus distintas luchas, dominan buena parte de
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