La controvertida relación de los kurdos con Estados Unidos explica por qué no entran en la guerra contra Irán, pese a sus aspiraciones nacionalistas. Fuente: Kurdishstruggle - bajo CC BY 2.0 “No lucharemos en las guerras de otras potencias”, declaró a mediados de marzo la copresidenta del Partido de la Vida Libre del Kurdistán (PJAK), Peyman Viyan. Días antes, los kurdos se encontraban en el centro del foco mediático internacional tras revelarse un supuesto apoyo de Donald Trump a una invasión kurda de Irán, así como los presuntos planes de la CIA e Israel para armar a los grupos insurgentes del Kurdistán iraní establecidos en el Kurdistán iraquí.
Fueron las mismas organizaciones kurdas quienes se encargaron de desmentir estas informaciones. “Nadie nos ha ayudado”, señaló Viyan, quien aseguró que “nosotros mismos haremos lo que sea necesario” y que su lucha responde a los intereses propios de su pueblo y al objetivo de un Irán democrático.
El PJAK cuenta con una de las milicias más fuertes de las distintas facciones que forman la Coalición de Fuerzas Políticas del Kurdistán Iraní (CFPKI), creada apenas unos días antes del inicio de la guerra. Además, tiene una importante base social dentro del Kurdistán
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