La ofensiva del ejército sirio en el noreste de Siria obliga a los los kurdos a alcanzar un acuerdo con Damasco para evitar un colapso total. Fuente: Kurdishstruggle - bajo CC BY 2.0 El noreste de Siria vuelve a situarse en el centro de la ecuación política y militar del país. El enfrentamiento entre el ejército sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), la coalición armada liderada por milicias de mayoría kurda que ha administrado gran parte de la región durante la última década, ha alterado de forma sustancial el equilibrio territorial surgido tras la caída de Bashar al-Asad a finales de 2024.
Aunque un alto el fuego mediado por Estados Unidos fue firmado el 18 de enero de 2026, su fragilidad quedó patente apenas veinticuatro horas después, cuando una reunión entre el presidente Ahmad al-Sharaa y el comandante de las SDF, Mazloum Abdi, terminó sin acuerdo sobre los términos clave de la integración.
La evolución de los acontecimientos sitúa a Siria ante un punto de inflexión delicado. Para amplios sectores de la población árabe del noreste, la rápida expansión del control estatal ha sido recibida como el fin de un orden percibido como ajeno e impuesto por la guerra
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