El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en la parte siria del monte Hermón junto al ministro de Defensa y el comandante de las Fuerzas de Defensa de Israel. Fuente: Oficina del primer ministro.
La caída del gobierno sirio de Bashar al-Asad el 8 de diciembre de 2024 ha terminado de sacudir Oriente Medio, redefiniendo el mapa geopolítico de la región con unos claros ganadores: Turquía e Israel. El Eje de la Resistencia e Irán quedan severamente debilitados al perder el eslabón que conectaba el creciente chií con Hezbolá en Líbano. La invasión israelí de Siria se enmarca en este nuevo equilibrio de fuerzas y podría ser el preludio de un cambio estratégico todavía mayor.
El Gran Israel a las puertas de Damasco
En Israel, la caída de Bashar al-Asad fue recibida con una mezcla de cautela y entusiasmo. El ejército israelí había conseguido imponer un alto al fuego a Hezbolá el 27 de noviembre y ahora podía orientar sus fuerzas a terminar de asfixiar al Eje de la Resistenciaestrangulando el puente sirio. En un inicio, la ofensiva de los islamistas liderada por Hayat Tahrir al-Sham (HTS) se vio como una amenaza para estas victorias alcanzadas por Tel Aviv.
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