El acercamiento de Donald Trump a Ahmed al Sharaa no convence a todos en Estados Unidos ni en Siria, y tampoco termina de agradar –por ahora– a Israel. Fuente: رئاسة الجمهورية العربية السورية El nuevo presidente de Siria, que llegó al poder de forma súbita en diciembre de 2024, ha sido recibido en Washington por Donald Trump. Ahmed al Sharaa se ha convertido, sin lugar a dudas, en el hombre fuerte de Estados Unidos en Damasco. Con esta visita la tendencia se consolida y la relación bilateral parece encaminada a vivir su mejor momento, siendo esta la primera vez que un mandatario sirio es recibido en la Casa Blanca.
De hecho, es la segunda reunión entre Trump y al Sharaa, que ya mantuvieron una en Riad, Arabia Saudí, el pasado 14 de mayo. Fecha significativa en sí misma, pues se cumplía el vigésimo aniversario del día en que al Sharaa fue arrestado por las tropas estadounidenses por ser miembro de Al Qaeda en Irak, la matriz de lo que más tarde sería el Estado Islámico (ISIS) tras separarse de Al Qaeda, organización a la que se unió para combatir la ocupación estadounidense.
Ahmed al Sharaa fue puesto en libertad poco
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