Integrantes de las Unidades Femeninas de Protección (YPJ), grupo que forma parte de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF). Fuente: Jakob Reimann - bajo CC BY 2.0 “No hay posibilidad de división de Siria, rechazamos el federalismo”, declaró el presidente transicional sirio, Ahmed al-Sharaa, a los pocos días de tomar el poder tras la huida de Bashar al-Asad.
Meses después, en abril de 2025, firmó la declaración constitucional transitoria para un periodo de cinco años, en la que se mantiene el nombre del país como República Árabe Siria y el árabe como única lengua oficial. Es decir, más de lo mismo para las minorías de Siria a pesar de su destacado papel en los 14 años de guerra civil.
Además, mientras la administración baazista se consideraba laica y permisiva con las minorías religiosas, la nueva Constitución aprobada por al-Sharaa limita la presidencia del gobierno a los musulmanes y establece la jurisprudencia islámica como principal fuente jurídica.
Todo ello complica mucho la posibilidad de una transición pacífica en Siria, un país donde, pese a tener una clara mayoría árabe-suní, cuenta con una inmensa diversidad tanto étnica –árabes, kurdos, drusos…– como religiosa –suníes, chiíes, alauitas, cristianos…–.
Federalismo en Siria, en debate desde
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