Estados Unidos es el principal usuario del canal de Panamá, con un tránsito de 200 millones de toneladas, muy por delante de China. Fuente: Victor Puente Donald Trump ha emprendido una campaña sobre el canal de Panamá. El republicano, que inició su segundo mandato el 20 de enero de 2025, ha evidenciado una voluntad unilateral, hegemónica y expansionista integrada en la estrategia de Estados Unidos contra China. La administración Trump pretende mejorar su posición relativa a la disputa con el gigante asiático, esfuerzo que, según entienden, va más allá de la toma de posiciones en Asia-Pacífico. Regiones como América Latina y el Caribe serán decisivas a futuro, especialmente si Washington logra éxitos a la hora de hacer retroceder a Pekín.
China ha seguido una estrategia de posicionamiento exitosa en la región, fundamentalmente a través de una política de penetración económica y diplomática de asociación con los Estados latinoamericanos. Las relaciones con Panamá han mejorado sustancialmente, hecho que se vio evidenciado –y potenciado– tras el desconocimiento del país a Taiwán en 2017. En este estrechamiento del vínculo entre ambos, el empleo de China del canal de Panamá, principal activo de la logística nacional panameña, juega un rol clave.
La historia
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