Donald Trump critica con dureza a Sudáfrica, a la que acusa de llevar a cabo un "genocidio blanco" y de acercarse en exceso a China y Rusia. Fuente: GovernmentZA - bajo CC BY-ND 2.0 En noviembre de 2025, la tradicional cumbre anual de las mayores economías del mundo, el G-20, tenía por primera vez como escenario el continente africano. En concreto, se celebró en la ciudad de Johannesburgo, con el presidente Cyril Ramaphosa como líder anfitrión. Durante la ceremonia de clausura, Ramaphosa cumplió con el acto protocolario de dar un golpe con el mazo que simboliza el final de su presidencia rotatoria.
Sin embargo, en un hecho sin precedente, nadie recogió el testigo. Estados Unidos, anfitrión en 2026, decidió boicotear la cumbre y no enviar a ningún alto cargo a Sudáfrica y, tras su celebración, anunció que el país africano no iba a ser invitado a la próxima cumbre en Miami.
Esta crisis diplomática no surge de la nada, sino que forma parte de la cruzada que Donald Trump está llevando a cabo contra Sudáfrica desde el principio de su segundo mandato.
Según el propio Trump, el principal motivo serían las supuestas medidas discriminatorias contra la población blanca y las
Este contenido es para suscriptores
Suscríbete para seguir leyendo y sostener el periodismo independiente.
Ver planes Ya estoy suscrito