Donald Trump, Marco Rubio y Pete Hegseth siguen los ataques de Estados Unidos contra Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, el 3 de enero de 2025. Fuente: The White House En la madrugada del 3 de enero de 2026, Estados Unidos ejecutó un ataque aéreo sobre posiciones militares en los alrededores de Caracas y, a continuación, llevó a cabo una operación con fuerzas especiales que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su traslado fuera de Venezuela.
Más allá de la valoración política o jurídica del episodio, el hecho marca un punto de inflexión en la política de la administración estadounidense hacia Venezuela en particular y América Latina en general. Ya no se trata tan solo de sanciones, presión diplomática o interdicciones puntuales, sino del uso directo de la fuerza para alterar de manera inmediata el equilibrio político interno de un Estado del hemisferio occidental.
La Operación Absolute Resolve, nombre asignado a la intervención, se llevó a cabo tras meses de escalada en el arco caribeño a lo largo de 2025. Entre los elementos más relevantes de esta escalada se encuentran el despliegue de un dispositivo naval significativo frente a la costa venezolana, el establecimiento de un bloqueo
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