A pesar de la insistencia del gobierno de Donald Trump en señalar el narcotráfico internacional, Estados Unidos alberga su propio entramado de crimen organizado. Fuente: Hells Angels - bajo CC BY 2.0 Hablar de crimen organizado suele relacionarse con distintos términos, nombres o lugares, como narcotráfico, fentanilo, sicario, México, Colombia, Rusia, mafia, cártel, mara, pandilla, Pablo Escobar o el Chapo Guzmán.
Esta relación de ideas se ve inducida y reforzada continuamente por la visión y mensajes que muchos medios de comunicación y think tanks proyectan a diario, contribuyendo a generar un efecto lupa que obvia la realidad del crimen organizado en Estados Unidos y otros países.
Una prueba de ello consiste en realizar una simple búsqueda en internet sobre las localizaciones de cultivos de coca y de los laboratorios donde se procesa, la distribución de grupos criminales en países como México, Colombia o Ecuador, o las rutas y medios por los cuales llega la cocaína a Estados Unidos.
Para ampliar El narcotráfico produce tensiones entre Guatemala y México → Los resultados se traducen en una ingente cantidad de artículos, mapas e infografías. En cambio, cuando se quiere averiguar cómo el fenómeno del narcotráfico afecta al otro lado de la frontera, la cantidad y la precisión de la información se reduce
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