Europa fija exigencias maximalistas para negociar con Rusia
Europa plantea unas exigencias maximalistas que Rusia debería aceptar para poder negociar una solución diplomática a la guerra en Ucrania.
Autor
188 piezas
Europa plantea unas exigencias maximalistas que Rusia debería aceptar para poder negociar una solución diplomática a la guerra en Ucrania.
La guerra moderna se define por un nuevo paradigma militar dominado por la información, la saturación y la asimetría de costes.
En un contexto de retorno de las guerras convencionales, las carencias del poder de fuego de España lastran su capacidad militar.
El orden liberal internacional se adentra en un interregno marcado por la competencia de poder y el retorno de las esferas de influencia.
Donald Trump eleva el tono por Groenlandia aplicando aranceles a varios países europeos para forzar un acuerdo o una venta sobre la isla.
Estados Unidos baraja distintas opciones para controlar Groenlandia, desde una invasión hasta la compra del territorio a Dinamarca.
Trump aspira a controlar Groenlandia dentro de su estrategia hemisférica, mientras Europa no sabe cómo reaccionar ante Estados Unidos.
La cumbre de París presenta un plan de garantías de seguridad para Ucrania, pero sin contemplar la participación directa de Estados Unidos.
El ataque de Estados Unidos a Venezuela pone de relieve la sumisión de Europa ante Washington, así como su falta de visión estratégica.
La Armada española afronta limitaciones de personal y recursos, así como una creciente urgencia por modernizar sus medios y capacidades.
Europa crea un nuevo plan para Ucrania, pero sigue desconectado de la realidad del conflicto y de las exigencias planteadas por Rusia.
En Europa se invoca la autonomía estratégica frente a Estados Unidos, pero la realidad es que no quiere abandonar su posición de vasallo.
La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos redefine su relación con Europa y acentúa la dependencia estratégica de Bruselas.
Esteban Hernández, periodista y ensayista, analiza la desorientación estratégica de la Unión Europea y de España tras el regreso de Trump.
La dimisión de Andrii Yermak, hasta ahora jefe de la Oficina del Presidente de Ucrania, supone un golpe adicional para Volodímir Zelenski.