Lo que comenzó en las cárceles de Venezuela ha terminado convirtiéndose en la expansión del grupo Tren de Aragua por toda América. Fuente: minjusticia_ve El 3 de enero de 2026 el mundo amaneció con la noticia del secuestro de Nicolás Maduro. En el transcurso de esa jornada, tanto él como su esposa, Cilia Flores, fueron puestos a disposición de la Corte del Distrito Sur de Nueva York. Pero, pese a su protagonismo en el proceso judicial, no están solos en el mismo.
La acusación emitida por dicho órgano judicial incluye a Héctor Herrero Flores, alias “Niño Guerrero”, como coautor de los supuestos delitos cometidos por Maduro. Su nombre y su alias, desconocidos para la opinión pública, quedan ampliamente eclipsados por el de la organización criminal que supuestamente dirige: el Tren de Aragua. Tres palabras que se han convertido en sinónimo de violencia en toda América.
El surgimiento del Tren de Aragua
La rampante crisis económica e institucional que azotó Venezuela en la década de 1990 puso al país en una dicotomía ideológica. Apostar por la Revolución Bolivariana o mantener el orden surgido del Pacto de Puntofijo (1958). Sin embargo, mientras la confrontación ideológica capturaba el debate político, en los
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