China afronta un desafío en América Latina tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela y la reintroducción de la Doctrina Monroe por parte de la administración de Donald Trump. Fuente: Lula Oficial - bajo CC BY-SA 2.0 La intervención de Estados Unidos en Venezuela no solo representa un punto de inflexión en la política exterior de Washington, sino que supone un cambio de paradigma en el sistema internacional y redefine el equilibrio geopolítico en el hemisferio occidental.
La operación Absolute Resolve, que culminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro, no puede entenderse como una acción aislada. Se inscribe en un contexto de creciente confrontación global entre potencias, donde Estados Unidos apuesta por recuperar el control de su “patio trasero” a través de una estrategia que combina la presión diplomática, las amenazas económicas y el uso de la fuerza. China figura aquí como su principal rival.
Así pues, más allá de su legalidad, la intervención marca un cambio en la doctrina estratégica de Estados Unidos, especialmente en lo que respecta a América Latina. En el marco del denominado "Corolario Trump" de la Doctrina Monroe, la administración estadounidense ha reafirmado su voluntad de impedir que potencias extrarregionales
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