La pobreza, la corrupción y la falta de libertades políticas han desatado protestas masivas en Madagascar que acorralan a Andry Rajoelina. [Foto de archivo] Fuente: fanalana_azy - bajo CC BY 2.0 La noche del lunes 29 de septiembre, el presidente de Madagascar, Andry Rajoelina, apareció en la televisión estatal para anunciar la disolución del gobierno. El objetivo era calmar los ánimos tras una semana de intensas protestas en las que, según Naciones Unidas, ya habrían fallecido 22 personas y más de 100 habrían resultado heridas.
Lideradas por jóvenes de la llamada Generación Z, las manifestaciones han sido masivas en toda la isla, y sus participantes ya han anunciado que seguirán en las calles hasta que caiga el propio Rajoelina. Las primeras grandes protestas se produjeron el pasado 25 de septiembre, cuando, convocados por las redes sociales, miles de personas pretendían movilizarse en la capital del país contra los cada vez más frecuentes cortes de agua y electricidad.
El gobierno malgache prohibió las protestas y militarizó la ciudad, impidiendo que los manifestantes se acercaran al centro. No obstante, ocuparon las calles aledañas, siendo brutalmente reprimidos con gases lacrimógenos e incluso munición real. Aquello encendió todavía más los ánimos, erigiéndose barricadas
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