El intento de golpe de Estado en Benín ha obligado a Nigeria y Francia a intervenir para evitar un deterioro de su influencia en la región. Fuente: BOKOSSA Aurele Rufu5 - bajo CC BY 4.0 El fallido golpe de Estado en Benín del 7 de diciembre marca un punto de inflexión en África Occidental. No tanto por el intento frustrado –que ya de por sí es relevante–, sino por el derrumbe simbólico de uno de los últimos países que sostenían el relato de estabilidad institucional en la región, al menos hasta que la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) decidió intervenir.
Desde 2020, Malí, Guinea-Bissau, Burkina Faso y Níger han pasado a ser gobernadas por juntas militares. Senegal ha vivido una fuerte batalla institucional. Chad continúa en una transición postgolpe que se ha convertido en forma de gobierno. Costa de Marfil ha forzado la arquitectura constitucional para perpetuar liderazgos. En ese contexto, Benín aparecía como una imagen de excepción que, con este intento de golpe, se deteriora de cara a las elecciones de 2026.
El porqué de golpe de Estado en Benín
La crisis que ha desembocado en el intento de golpe de Estado sigue factores internos
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