La narrativa de la yihad toma el control de la guerra entre Pakistán y Afganistán

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La guerra entre Afganistán y Pakistán se intensifica tras los llamamientos de los talibanes a la yihad contra el Estado paquistaní, al considerar que este traiciona a la Umma.La guerra entre Afganistán y Pakistán se intensifica tras los llamamientos de los talibanes a la yihad contra el Estado paquistaní, al considerar que este traiciona a la Umma. Fuente: Ministerio de Defensa de Afganistán

La guerra abierta entre Pakistán y el movimiento talibán sigue su escalada sin aparentemente ninguna vía de negociación diplomática abierta y con los llamados a la yihad por parte de Afganistán. El 4 de marzo de 2026 se produjeron combates en las provincias fronterizas afganas de Zabul, Kandahar, Khost y Kunar.

Ese mismo día, la aviación paquistaní llevó a cabo repetidos bombardeos sobre posiciones del Ejército Nacional Islámico de Afganistán, la policía fronteriza y la sede del 205º Cuerpo Al-Badr.

Mientras la sangre corría por la frontera, las consecuencias de su derramamiento se dejaban sentir por todo Afganistán. Del bloqueo informativo afgano emergían reportes que indicaban la movilización de cientos de nuevos combatientes en las provincias de Panjshir –un histórico bastión antitalibán– y Paktika.

La narrativa tras la campaña de reclutamiento es simple. Desde la perspectiva de Afganistán, Pakistán está traicionando su compromiso con la Umma –la comunidad internacional de musulmanes– al atacar a su vecino y alineándose con los infieles, por lo que la guerra contra el Estado paquistaní es una yihad.

Las 48 horas siguientes fueron una demostración de fuerza por parte de Kabul. Las hostilidades se extendieron también a las provincias de Paktia, Paktika y Nangarhar, conformando así un frente de guerra que va desde el macizo del Hindu Kush hasta el desierto de Registan.

En paralelo, surgieron reportes sobre el traslado de tanques y otros equipos militares pesados desde las provincias de Tajar y Badajshán, fronterizas con Tayikistán, hacia la Línea Durand. Todo al tiempo que el emirato organizaba protestas masivas en las capitales de provincia condenando la agresión paquistaní.

Para ampliar La guerra entre Pakistán y Afganistán se recrudece en plena crisis de Oriente Medio

La escalada siguió su curso durante las jornadas siguientes. La intensidad de los enfrentamientos se mantuvo y se extendieron geográficamente a la provincia de Helmand. La Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas (UNHCR) cifró en 115.000 la cantidad de personas desplazadas por el conflicto dentro de Afganistán y calculó en 3.000 aquellas que habían tenido que hacer lo propio en Pakistán.

Con los canales diplomáticos oficiales taponados por los llamados a la yihad, Pakistán ha iniciado las negociaciones para una eventual desescalada a través de figuras religiosas y militantes vinculadas al deobandismo, el mismo corpus teológico que rige el movimiento talibán en Afganistán.

Según medios locales, tres maulanas –título honorífico local para clérigos eruditos del Corán– se habrían desplazado hasta Kabul con el fin de entablar negociaciones de paz. Compuesta por Fazlur Rehman Khalil, Mazhar Saeed Shah y Sajid Usman, se trata de una delegación de “pesos pesados” del islamismo paquistaní.

Antiguo muyahidín durante la invasión soviética de Afganistán, Khalil fundó y lideró Harkat-ul-Mujahideen (HuM), una organización armada conocida por sus ataques en Jammu y Cachemira, India.

Coetáneo de Osama bin Laden y el mulá Omar, se espera que su capital social entre los círculos deobandis otorgue autoridad a las propuestas paquistaníes. Los otros dos representantes tienen el papel de interpelar a las diferentes sensibilidades que conforman la coalición talibán.

Mazhar Saeed Shah proviene de una relevante familia de escolares islámicos de Azad Cachemira y formó parte del grupo armado Jaish-e-Mohammed (JeM). Su presencia se explica como un intento de interpelar a las élites rurales que sostienen al emirato. Por su parte, Sajid Usman, dirigente del extinto partido político chií Tehreek-e-Jafaria Pakistan (TJP), representa un puente con la comunidad hazara afgana.

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