La cuestión baluchi y sus aspiraciones nacionalistas podrían convertirse en un frente adicional para Irán y Pakistán en las guerras que ambos atraviesan. Caos al oeste; caos al este. Y en medio, Baluchistán. Situada a orillas del golfo de Omán, esta región, dividida administrativamente entre Irán, Pakistán y Afganistán, se articula en plena guerra regional en Oriente Medio como el escalafón necesario para la simbiosis definitiva de esta con las dinámicas geopolíticas del subcontinente indio.
Hoy, los 15 millones de baluchis repartidos entre dichos países son decisivos para los designios de las partes en liza. El eje Washington-Tel-Aviv necesita de un levantamiento popular en la sección iraní del Baluchistán para acelerar la descomposición de la República Islámica. Paralelamente, el Kabul de los talibanes requiere de un alzamiento homólogo si pretende sostener el pulso a Islamabad en el tiempo.
La cuestión baluchi en Irán
Para los ayatolás, la provincia de Sistán y Baluchistán representa una ventana al mundo que les otorga un mayor grado de apalancamiento mediante el cual resistir las embestidas de Estados Unidos y sus rivales regionales. Gracias al puerto de Chabahar, Teherán tiene acceso directo al océano Índico, reduciendo así su dependencia del disputado estrecho de Ormuz y
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