La muerte de El Mencho, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación, podría provocar una reconfiguración del panorama criminal en México. Fuente: Depositphotos Tras la tormenta, una inquietante calma. El huracán de violencia que desató la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, sobre el poniente mexicano ha dado paso a la serenidad propia del reajuste de poderes.
Y es que, una vez finalizada la brutal demostración de fuerza y cohesión, la antigua mayor baza del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), su omnipresencia, corre el riesgo de convertirse en su lápida.
La ausencia de un heredero varón capaz de ocupar el “trono”, como sucede en los casos de los líderes del Cártel de Sinaloa (CDS), Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada, no hace más que agravar la crisis. Por ende, el núcleo familiar del capo necesita actuar rápido para poder contrarrestar el poder de los líderes de los diferentes brazos armados y los jefes de plaza.
La disputa por suceder a El Mencho
Provenientes del mismo municipio que “El Mencho” –Aguililla, en Michoacán–, la dinastía criminal de los Valencia, conocidos como “Los Cuinis”, ha sido fundamental en su biografía. Dedicados al tráfico de marihuana
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