El regreso de la guerra al Sáhara Occidental y la superioridad marroquí obligan al Frente Polisario a replantear su estrategia de retorno. Fuente: Ander Sierra El futuro del Sáhara Occidental se está decidiendo lejos de su territorio. Marruecos está apostando todo por el reconocimiento de los hechos consumados. El territorio quedó bajo control de Rabat tras la invasión, la Marcha Verde y la guerra de 1975-1991. Lo que necesita para materializar sus objetivos estratégicos es perpetuar la situación y normalizar las relaciones con los actores que hasta ahora han apostado por la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
Por otro lado, se encuentra lo que ocurre en territorio argelino, con el Frente Polisario al mando de la RASD como partido único y rama militar que declaró la guerra de nuevo a Marruecos en el año 2020. Sin embargo, la situación en el frente ha cambiado notablemente desde 1991, cuando se acordó el alto el fuego del primer conflicto.
Desde Descifrando la Guerra hemos podido desplazarnos hasta Rabuni, la capital administrativa de facto de la RASD al sur de Tinduf, en Argelia, para entrevistarnos con altos cargos autorizados en ambas áreas: la militar y la política. No obstante, algo contrasta entre
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