Reunión de Cartago entre los presidentes de Argelia, Túnez y el Consejo Presidencial libio, celebrada el 22 de abril de 2024, en la que se debatieron los procesos de integración magrebí, entre otros asuntos. Fuente: Tunisian Presidency A más de tres décadas de la fundación de la Unión del Magreb Árabe, el ideal de una integración regional efectiva sigue siendo una promesa incumplida. Mientras tanto, el Sahel atraviesa una profunda reconfiguración política que altera los equilibrios tradicionales y arrastra consigo a los países magrebíes. En este escenario cambiante, la integración ya no parece una meta, sino un campo de disputa entre proyectos rivales y agendas cruzadas.
La Unión del Magreb Árabe
Hoy puede parecer una propuesta descabellada, pero en la década de 1950 la idea de un gran Estado norteafricano que comprendiera Marruecos, Argelia y Túnez era relativamente popular entre sus pueblos. Los devenires del colonialismo francés, que en 1956 decidió liberar de su yugo a Marruecos y Túnez solo para tratar de someter a uno más férreo a su vecina Argelia –la joya de la corona por la que la IV República estuvo dispuesta a morir– limitaron esta perspectiva.
Como en tantos otros puntos del globo, el establecimiento
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