Los hutíes yemeníes abordan el carguero Galaxy Leader en el mar Rojo. El 11 de enero de 2o24 aviones de combate estadounidenses y británicos lanzaban decenas de ataques aéreos en Yemen contra múltiples objetivos del movimiento Ansar Allah, más conocidos como los hutíes. Estados Unidos y Reino Unido habrían recibido el apoyo de Canadá, Australia, Bahréin y Países Bajos para llevar a cabo los bombardeos, los cuales se dieron en respuesta a los numerosos ataques de los hutíes contra embarcaciones comerciales en el mar Rojo. Sobre el papel, el objetivo era mermar las capacidades del grupo yemení para disparar misiles, desplegar drones o controlar la navegación en las aguas cercanas a su costa. Aun así, más que consecuencias materiales, lo que ha buscado la coalición ha sido un mensaje simbólico, una operación de castigo donde se muestre de manera firme que el entorpecimiento de una de las rutas marítimas comerciales más importantes del planeta no quedará sin respuesta. Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?
Ataques hutíes en el Mar Rojo
El 19 de noviembre Ansarallah publicaba un vídeo propagandístico en el que amenazaba con atacar embarcaciones israelíes, tanto militares como civiles, en el mar Rojo y el estrecho de Bab
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