Soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel realizan una patrulla en la frontera con Líbano. Fuente: Israel Defense Forces - bajo CC BY-NC 2.0 El 8 de octubre de 2023, ante el miedo de que sus comunidades del norte pudieran convertirse en blancos fáciles para Hezbolá, Israel llevó a cabo la evacuación de aproximadamente 60.000 civiles, incluidos los habitantes de ciudades como Kiryat Shmona. Un año después, estos ciudadanos siguen desplazados y la seguridad en el norte del país continua sin estar reestablecida.
Aunque pueda llegar a pensarse que los ciudadanos del norte están acostumbrados a este tipo procedimientos, no es el caso. Si bien es cierto que en momentos de tensión –como durante la guerra con el Líbano en 2006– se realizaron evacuaciones temporales de algunas comunidades fronterizas, el desplazamiento masivo durante tanto tiempo es algo novedoso.
Tradicionalmente, Israel ha sido capaz de establecer una zona de seguridad dentro del territorio enemigo, donde desplegaba fuerzas militares para prevenir ataques en localidades cercanas a sus fronteras y, en última instancia, proporcionar cierto margen de seguridad que evitase estos desplazamientos forzados.
De hecho, así ocurrió durante la invasión israelí de Líbano en 1982 donde, mediante la operación Paz para Galilea,
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