Kamala Harris en un acto de campaña previo a las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Fuente: redes sociales de Harris La derrota electoral de Kamala Harris ha sido contundente e inapelable. Si bien las encuestas dibujaban un escenario de empate técnico, con ligera ventaja para la candidata demócrata, el mapa final se ha teñido de rojo, otorgando a Donald Trump una victoria que mejora sus resultados de 2020 y 2016, tanto en porcentaje de votos como en número de compromisarios.
La larga noche electoral estadounidense pronto comenzó a dar síntomas del fracaso demócrata. Con el cierre de los colegios electorales de la costa este y los primeros resultados en estados como Georgia y Florida, aun cuando más de la mitad del país seguía votando, la tendencia ya apuntaba a la hoy consumada debacle demócrata.
Para ampliar El difícil legado de Joe Biden en política exterior → A estas horas, con el recuento finalizado en casi todos los estados, Trump se habría impuesto en los siete swing states llamados a decantar la elección presidencial: Wisconsin, Michigan, Pensilvania, Georgia, Carolina del Norte, Arizona y Nevada. No hubo disputa. Harris no habría sido capaz de vencer en ninguno de ellos pese al impulso inicial de su campaña y su maratónico despliegue en todo
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