
La alianza de Estados del Sahel, formada por los gobiernos de Malí, Níger y Burkina Faso, ha trastocado las dinámicas regionales. Fuente
: Barke11 - bajo CC BY-SA 4.0 En la última década hemos sido testigos de cómo un sentimiento latente de descontento hacia Francia ha ido cobrando fuerza en los países que antiguamente pertenecieron a su imperio colonial en África. Este descontento se ha visto alimentado por una mezcla de factores: heridas históricas aún abiertas, rechazo popular a un difuso neocolonialismo occidental y los pobres resultados de las intervenciones militares francesas. Todos estos elementos han convergido en la creación de la Alianza de Estados del Sahel (AES).
Esta ola antifrancesa, que anteriormente habría podido ser considerada meramente como un movimiento popular desorganizado, sufrió un importante desarrollo en septiembre de 2023 con la firma de la Carta Liptako-Gourma, que formalizó el establecimiento de la Alianza de Estados del Sahel, un bloque militar formado por las juntas militares de Mali, Níger y Burkina Faso.
Neocolonialismo y sentimiento antifrancés
Décadas después de obtener la independencia de Francia, muchas naciones de África Occidental aún albergan quejas derivadas de la explotación de sus recursos y la imposición de fronteras artificiales durante la época colonial.
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