La minería en el Sahel esta generando importantes transformaciones políticas, con las juntas militares apoyándose en Rusia como nuevo socio. Fuente: Iamgold - CC BY-SA 3.0 La región del Sahel está viviendo una transformación significativa en su minería, uno de los pilares económicos de Malí, Burkina Faso y Níger. En un contexto de inestabilidad política y creciente nacionalismo económico, las juntas militares que han tomado el poder en estos países han impuesto nuevas reglas de juego, ejerciendo presión sobre empresas extranjeras y abriendo la puerta a un nuevo socio mayoritario: Rusia.
Estas decisiones están redefiniendo el equilibrio de poder en el Sahel y los modelos de inversión en una región en la que la explotación de los recursos mineros por parte de potencias extranjeras cuenta con una larga historia.
Un contexto marcado por la inestabilidad
Desde 2021, Malí, Burkina Faso y Níger han sido escenario de una sucesión de golpes de Estado que han alterado drásticamente el panorama político de la región. Los líderes golpistas han justificado la toma del poder con el argumento de que los gobiernos civiles han sido incapaces de garantizar la seguridad frente a la amenaza creciente de una insurgencia islamista que lleva ya más de
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