La estrategia errática de Europa en la guerra entre Israel e Irán evidencia su falta de una visión autónoma en un escenario decisivo como Oriente Medio. La escalada bélica entre Israel e Irán ha puesto en evidencia no solo una peligrosa deriva regional, sino también la parálisis estratégica de Europa. Mientras Tel Aviv intensifica su ofensiva con respaldo explícito de Estados Unidos, las capitales europeas oscilan entre el apoyo incondicional, la tibieza diplomática y la irrelevancia operativa.
El conflicto ha estallado en un momento de reconfiguración geopolítica global, donde los marcos tradicionales de poder y legalidad están siendo cuestionados, y donde los actores regionales actúan con mayor autonomía, sin esperar luz verde de Bruselas o Washington.
Israel como avanzada de Occidente en Oriente Medio
La actual campaña militar israelí contra Irán no presenta indicios de estar concebida como una operación limitada. Todo apunta a que el objetivo estratégico de Tel Aviv podría ser, alternativamente, un cambio de régimen en Teherán, la destrucción del programa nuclear y de misiles iraní, o incluso una desestabilización estructural del país siguiendo el modelo sirio: una Irán sumida en el caos y la inestabilidad que deje de representar una amenaza para la seguridad israelí.
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