La cumbre de Vilna ha demostrado a Ucrania la dura realidad de que la entrada en la OTAN no está garantizada, que a pesar de las buenas palabras el papel de Kiev en la guerra es un medio y no un fin en sí mismo. Zelenski enfrenta en este escenario un equilibrio delicado en el que sus promesas bien podrían volvérsele en contra si se ve obligado a negociar con Rusia y a ceder. Bajo la unidad actual algunos generales y grupos nacionalistas tienen su propia agenda. Al mismo tiempo, Ucrania continúa tratando de definir que constituye una victoria, pues, aunque la guerra desgasta, la paz también tiene un precio, y puede ser muy amargo.
Correctivo en la cumbre de Vilna
A un mes del inicio de la contraofensiva ucraniana y tras el motín militar de Wagner, Zelenski se preparaba para una cumbre en Vilna de la que esperaba recibir una invitación formal para unirse a la Alianza Atlántica. Durante la semana anterior inició una importante gira por países como República Checa, Turquía o Polonia, donde recibió
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