Decenas de personas ondean banderas de Estados Unidos frente al Capitolio, en Washington DC. Fuente: DVIDSHUB - bajo CC BY 2.0 La campaña más trepidante de la historia reciente de Estados Unidos está llegando a su fin. El martes 5 de noviembre, millones de estadounidenses acudirán a depositar su voto en las urnas para decidir quién asumirá la presidencia a partir del año 2025. Ante sí, tienen dos opciones antagónicas. Cada una de ellas representa una visión diametralmente opuesta de qué debe ser Estados Unidos y del papel que ha de ocupar en el mundo.
De la elección de una u otra, dependerá el rumbo que emprenda el país para las próximas décadas y, en buena parte, también el porvenir del orden internacional: por un lado, el ticket demócrata, compuesto por Kamala Harris, actual vicepresidenta, y Tim Walz, gobernador de Minnesota; por el otro, la fórmula republicana, encabezada por el expresidente Donald Trump y por JD Vance, senador por Ohio.
Trump vs Harris: el incremento de la polarización
A lo largo de la historia de Estados Unidos, lo habitual es que las elecciones presidenciales se hayan decidido por márgenes relativamente amplios. Sin embargo, desde el año 2000
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