El narcotráfico es una cuestión bilateral. Las drogas y los migrantes viajan en dirección norte, mientras que las armas y el dinero hacen el camino inverso. Ello contribuye a distorsionar y emponzoñar las relaciones entre Washington y la Ciudad de México. Una convivencia ya de por sí compleja debido a la contraposición de convergencias económicas con antagonismos geopolíticos e identitarios.
La crisis del fentanilo y su encaje en la competición con potencias como China e India, la intención del movimiento MAGA de avalar una intervención militar en México, el tráfico de armas o la competencia entre agencias policiales y militares son algunos de los factores que impactan directamente en la coyuntura actual y futura de ambas naciones. Por ello, son tratadas en profundidad en esta sección.
Pero el impacto de los cárteles mexicanos no se limita a las relaciones bilaterales. Su éxito comercial los ha convertido en un elemento central de la estructura criminal latinoamericana. Centroamérica, el Caribe y la región andina se hallan sujetas a la influencia directa de las principales organizaciones mesoamericanas. De igual forma, la diversificación de mercados ha expandido su presencia a través del Atlántico y el Pacífico. Por ello, en este bloque se tratará también
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