Sanae Takaichi cumple su objetivo con la victoria aplastante del Partido Liberal Democrático (PLD) en las elecciones anticipadas de Japón. Fuente: 内閣広報室|Cabinet Public Affairs Office - bajo CC BY 2.0 Cuando Sanae Takaichi anunció la convocatoria de elecciones generales anticipadas a mediados de enero, muchos interpretaron la decisión como una jugada arriesgada. Sus altos índices de popularidad jugaban a su favor, sí.
Sin embargo, la delicada situación económica, su breve estancia en el poder –apenas tres meses– y la unión del Partido Democrático Constitucional y el Komeito bajo la Alianza Central para la Reforma (CRA) suponían una amenaza para el principal objetivo de la primera ministra: recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes.
Pese a ello, Takaichi parece estar logrando distanciarse de sus antecesores inmediatos –cuyos liderazgos fueron más débiles– y proyectar en el imaginario colectivo la imagen de una líder fuerte que es capaz de dirigir un país que afronta numerosos retos tanto internos como externos. No en vano se la conoce popularmente como la "dama de hierro", una denominación que también refleja su afinidad política con Margaret Thatcher.
Las claves de la victoria de Takaichi
Al menos así lo sugieren los resultados de los comicios
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