Protestas que estallaron en la Franja de Gaza en 1987 en el marco de la Primera Intifada, uno de los mayores acontecimientos de la resistencia palestina. Fuente: Efi Sharir - bajo CC BY 4.0 DEED “Condenamos las prácticas que conducen a la muerte de civiles o a los abusos contra ellos desde ambos bandos", declaraba recientemente el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás. Tras ello dirigió sus críticas al asedio de Gaza por parte de Israel en la llamada guerra de Sucot, pero la ambivalencia en la condena de los acontecimientos demuestra, por un lado, la división existente entre las facciones políticas palestinas y, por otro, la poca capacidad de la ANP para ser un actor relevante en momentos de crisis.
Las reducidas y tibias declaraciones de los miembros de la ANP y su facción principal, Fatah, durante los primeros días de guerra contrastan con la ofensiva y la beligerancia mostrada por Hamás. Ambos rechazan la ocupación israelí, pero los métodos son radicalmente opuestos. Para gran parte de la comunidad internacional, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) es la representante oficial del pueblo palestino, pero Hamás y otros grupos ganan cada vez más popularidad y
Este contenido es para suscriptores
Suscríbete para seguir leyendo y sostener el periodismo independiente.
Ver planes Ya estoy suscrito