La llegada de los reformistas al poder, bajo el liderazgo de Masoud Pezeshkian, deja al descubierto las contradicciones internas de Irán. Fuente: redes sociales de Pezeshkian
Con la guerra de la Franja de Gaza ahogándose, el desarrollo de las principales dinámicas que en los últimos años han determinado el devenir de los acontecimiento en Oriente Medio se halla en un claro impasse.
La fractura del Eje de la Resistencia se ha hecho evidente tras la tregua firmada por un Hezbolá presionado por Irán, tan unilateral respecto a Gaza como humillante para Líbano al otorgar de facto plena libertad a Israel para actuar a su antojo en territorio libanés. El ocaso de Bashar al-Asad, tras el reinicio de la guerra civil en Siria apenas unos días después del alto el fuego en el país vecino, apunta en la misma dirección. Todos estos acontecimientos reflejan cambios profundos en la región del Levante.
En la base de estos fenómenos se encuentra la reordenación estratégica que Irán está atravesando como resultado dos aspectos. En primera instancia, por la llegada de los reformistas al poder. En última, debido a la evolución de luchas más soterradas por el poder entre conservadores y neoconservadores. En cuanto
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