Park Chung-hee fue protagonista del crecimiento económico de Corea del Sur y de la particular forma que tomó su sistema capitalista. Fuente: Korea.net, bajo CC BY-SA 2.0 Después de la Segunda Guerra Mundial, la península de Corea se dividió en dos: Corea del Norte y Corea del Sur. Esta última experimentó un proceso de desarrollo capitalista caracterizado por una notable concentración del capital, un fenómeno facilitado por la intervención del Estado surcoreano, especialmente durante las casi dos décadas de gobierno militar de Park Chung-hee.
La independencia de Corea se logró justo después de la Segunda Guerra Mundial, en un momento en que Europa debía enfocar sus esfuerzos en su propia reconstrucción. Aunque Estados Unidos buscó garantizarse un acceso preferencial a los mercados coreanos, nunca requirió un trato periférico-extractivista hacia Corea, cuyos líderes políticos, fuertemente étnico-nacionalistas, probablemente no lo habrían apoyado.
A diferencia de otros países periféricos y semiperiféricos, Corea del Sur, debido a su particular desarrollo histórico, su independencia tras la Segunda Guerra Mundial y su ubicación geográfica, accedió al desarrollo sin que ningún país del centro capitalista mundial impusiera sobre ella un auténtico trato centro-periferia. Es decir, Estados Unidos no solo "consintió", sino que promovió el crecimiento
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