El New START imponía límites jurídicamente vinculantes y verificables a las fuerzas nucleares estratégicas de Estados Unidos y Rusia. Fuente: Depositphotos El 5 de febrero de 2026, y tras el fracaso en las negociaciones para su extensión, expiró el New START, el último tratado que imponía límites jurídicamente vinculantes y verificables a las fuerzas nucleares estratégicas de Estados Unidos y Rusia.
Con el colapso de este tratado, se cierra un ciclo de más de medio siglo en el que, con altibajos, Moscú y Washington mantuvieron algún tipo de estructura para contener la lógica de la carrera armamentística y, sobre todo, para reducir la incertidumbre sobre la misma.
El New START y el control nuclear
Para entender el impacto de este evento debemos retroceder hasta comienzos de la década de los 90. Antes del New START existió el START I, firmado en 1991 y en vigor desde 1994, que estableció límites y un régimen de verificación robusto en el tramo final de la Guerra Fría. START I expiró en diciembre de 2009.
En los años siguientes, hubo una sucesión irregular de negociaciones y acuerdos entre los que debemos destacar el START II firmado en 1993, que nunca llegó a entrar en
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