Moldavia enfrenta un contexto político y electoral marcado por las tensiones con sus dos regiones prorrusas, Transnistria y Gagaúzia. Fuente: Clay Gilliland - bajo CC BY-SA 2.0 2025 está siendo un año complicado para Moldavia. Chisináu, atrapado en la pugna entre Moscú y Bruselas, ha tenido que hacer frente a varias crisis en la región autónoma de Gagaúzia y en la autoproclamada república de Transnistria, dos territorios enfrentados al europeísmo del gobierno de Maia Sandu.
La detención de la gobernadora de Gagaúzia a finales de marzo escaló el enfrentamiento entre el gobierno central y la región autónoma, mientras que el corte de gas ruso en enero estuvo a punto de provocar una crisis humanitaria en Transnistria. Estos episodios muestran la disyuntiva geopolítica a la que se enfrenta Moldavia, avanzando, por ahora, en la integración europea, pero con una población dividida entre su apoyo a Europa y a Rusia.
El corte de gas ruso a principios del 2025 no se limitó a Transnistria, sino que afectó a un gran número de países del este y centro de Europa, pero ninguno se vio en la situación de la república autoproclamada. Aunque hacía tiempo que se había anunciado, cuando Ucrania detuvo el tránsito
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