Ricardo Quintela, gobernador de La Rioja (izquierda), junto a Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires. Desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, el presidente anarcocapitalista se ha visto empujado a sendas negociaciones legislativas que han durado meses. La muy escueta presencia de su partido, La Libertad Avanza (LLA), en el Congreso y el Senado –38 de 257 diputados y 7 de 72 senadores– ha obligado al partido a diseñar y rediseñar permanentemente su aritmética de alianzas en las cámaras. Los complicados números atesorados por el bloque oficialista han dado forma a un peculiar esquema de relación entre el poder ejecutivo y el legislativo.
Apuntes preliminares
En el Congreso y el Senado de Argentina cohabitan, a grandes rasgos, cuatro bancadas: la de la Libertad Avanza; la de los diputados de otros bloques que ejercen como aliados orgánicos de Javier Milei –especialmente, el partido PRO de Mauricio Macri y de la excandidata y actual ministra de Seguridad Patricia Bullrich–; la opositora, conformada íntegramente por Unión por la Patria, la coalición que reúne al kirchnerismo, el peronismo y otras expresiones del “progresismo” argentino, de un lado, y a la izquierda trotskista, del otro; y un volátil espectro
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