Kim Jong-un, Líder Supremo de Corea del Norte, preside el VII Congreso del Partido de los Trabajadores, en 2021. Fuente: KCNA En Corea del Norte, la distribución del poder y de la toma de decisiones reviste particularidades incluso en comparación con otros sistemas “socialistas” presentes y ya extintos. El poder ejecutivo, en concreto la figura del Líder Supremo, presenta una considerable macrocefalia incluso al ser comparada con otros liderazgos como el del presidente de la República Popular de China. Desde 2011, Kim Jong-un ha atesorado numerosos cargos: en primer lugar, es presidente de la Comisión de Asuntos Estatales, el cargo de mayor jerarquía en la política nacional, por cuanto le erige en máxima autoridad militar, máxima autoridad del Estado y máximo representante del Estado, además de conferirle el estatus de Líder Supremo; a su vez, en relación al Partido del Trabajo, es secretario general, presidente de la Comisión Militar Central y forma parte tanto del Buró Político como del Presidium.
Pese a esta evidente preeminencia de Kim Jong-un (y, anteriormente, de su padre Kim Jong-il), existen más “jugadores” en la política nacional. El Ejército Popular, que atesora un buen número de diputados en la Asamblea Popular Suprema, es uno de
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