La invitación del Frente Polisario saharaui al Congreso del Partido Popular ha vuelto a tensar las relaciones entre Marruecos y España. Fuente: Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa Los días 5 y 6 de julio, la misma semana en que se cumplían 23 años del incidente en el islote de Perejil entre Marruecos y España, el Partido Popular (PP), principal partido de la oposición, celebró su XXI Congreso en Madrid. De entre los cientos de invitados que acudieron al cónclave, fue la discreta presencia del representante del Frente Polisario, Abdulah Arabi, la que más impacto generó.
La siempre hábil diplomacia marroquí, especialmente envalentonada tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, no ocultó su descontento desplegando –directa o indirectamente– distintos elementos de presión durante toda esta semana: desde el envío de cartas al PP, hasta la reactivación de un Comité para la liberación de Ceuta y Melilla y el cierre unilateral de las aduanas con España.
Para ampliar El Magreb, nuevo teatro de competición geopolítica → Arabi, cuya asistencia solo trascendió por una foto en redes sociales, acudió al evento invitado “como es habitual con prácticamente todas las formaciones políticas del Estado español”. “La participación del Frente Polisario en estos congresos no es nada nuevo”, asegura por
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