Un petrolero a su paso por las costas de Cartagena, España. Wikimedia Commons – bajo CC BY-SA 2.0 Las sanciones económicas que Estados Unidos y la Unión Europea impusieron a Rusia por la invasión de Ucrania no están dando el resultado esperado, al menos en el sector energético. Moscú sigue enviando hidrocarburos a Occidente, bien de forma directa o a través de terceros países, logrando mantener a pleno rendimiento un importante motor de su economía.
De las sanciones occidentales a la reacción rusa
Tras el comienzo de la guerra de Ucrania, Estados Unidos y sus aliados –Unión Europea, Canadá, Australia o Japón– impusieron varios paquetes de sanciones económicas contra Rusia. El sector de los hidrocarburos estaba llamado a ser uno de los más afectados por estas medidas. Por un lado se perseguía que algunos países redujeran su dependencia energética de Moscú, mientras que al mismo tiempo se buscaba interferir una posible vía de financiación para el esfuerzo de guerra ruso. No hay que olvidar que el país es uno de los grandes exportadores de petróleo y gas a nivel global, teniendo en la Unión Europa uno de sus principales mercados.
Ante la nueva situación creada, que suponía una interrupción
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